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Pocas cosas en la vida dan tanto placer como comer una pizza recién hecha y de la mejor calidad. Sabemos que en los últimos años se han creado cientos de pizzerías, cada una con su estilo propio, pero siempre es bueno volver a los orígenes. La pizza napolitana, es considerada por muchos el primer street food de la historia. Tradicionalmente se cocinaban en hornos de leña, a temperaturas que los hornos a gas de hoy en día no pueden alcanzar. 

El secreto de su masa ligera y bordes inflados pero crocantes, es el tiempo de maduración de la masa. Mínimamente debe ser de 8 horas, aunque si es de un día para el otro mejor. La harina que se ocupa también es muy importante, pues debe ser de media fuerza o lo que aquí conocemos como ‘‘00’’. Con al menos 11,5 gramos de proteína por porción. 

La levadura que la acompaña de preferencia seca, porque si se utiliza la levadura fresca habrá que colocar el triple de cantidad. Para hornearla lo ideal sería hacerlo a 500°C pero los hornos domésticos tradicionales no superan los 300°C. Así que el horneado puede hacerse en dos partes, la primera agregando solo una cucharada de salsa de tomate a la masa, y se cocina durante 8 minutos a máxima potencia. La segunda vez, añade el resto de ingredientes y hornea 10 minutos.


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Esta pizza puede prepararse también con masa madre, la receta la puedes encontrar en nuestro sitio www.eldeber. com.bo/yo-cocino. En todo caso, ten en cuenta que la masa madre debe hacerse con algunos días de anticipación.

La pizza tal y como la conocemos se preparó por primera vez en Nápoles, Italia. Actualmente tiene denominación de origen y para que sea considerada napolitana debe cumplir ciertas características de textura, olor y sabor.

La pizza napolitana tradicional es de las más simples. Solo debes agregar salsa de tomate, aceite de oliva, orégano y queso mozzarella. Algunas personas gustan añadir también hojas de albahaca cuando la pizza está recién salida del horno. En ese caso la pizza sería margarita.

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