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En opinión del economista Róger Banegas, con el proyecto de ley presentado por el Banco Central de Bolivia (BCB) al Legislativo  lo que se pretende es eliminar el candado de la Ley 1670 del Banco Central, el cual establece que toda venta o pignoración de oro deberá pasar por la Asamblea. “Se pretende obtener el permiso respectivo para vender las joyas de la abuela”, simplificó.

Dicho proyecto de ley contempla el uso de las reservas de oro como garantía para obtener créditos internacionales y la eventual conversión de los lingotes en divisas para mejorar la liquidez de las reservas internacionales netas (RIN).

El proyecto de “Ley del Oro de Producción Nacional Destinado al Fortalecimiento de las Reservas Internacionales”,  en el parágrafo I de la Disposición Adicional Primera, modifica el artículo 16 de la Ley 1670 del BCB, eliminando así la pignoración de las reservas de oro con autorización legislativa e incluyendo a las funciones del BCB (de administrar, invertir y efectuar depósitos en custodia de las RIN) las tareas de transformación y colateralización de estos valores en operaciones que “estrictamente mejoren el rendimiento de las reservas”.

A juzgar por Banegas, con esta propuesta las autoridades del BCB ya no tendrán que pedir permiso. “La conversión del oro en divisas es costosa y demora tiempo si es por motivo de compra. En consecuencia, es más fácil y viable con la pignoración y venta del oro existente y certificado (al parecer sería la meta mayor)”, subrayó, al deducir que, por el contrabando del oro peruano en Bolivia, esta medida en realidad puede perjudicar en lugar de fortalecer las RIN.  

El economista José Gabriel Espinoza dijo que, con el proyecto de ley, se busca eliminar el artículo 16 de la Ley 1670 del BCB que establece que cualquier operación o pignoración de las reservas deben pasar por la Asamblea Legislativa para su aprobación.

“Este es un candado constitucional y legal que se tiene para preservar las reservas en un entorno en el que la institucionalidad podría estar comprometida. La independencia del BCB es importante, básicamente porque el objetivo es preservar el poder adquisitivo del boliviano que muchas veces podría no estar en línea con lo que quiere el Gobierno, que es básicamente financiarse. Si el BCB empieza a utilizar las reservas para financiar al Gobierno, como lo estamos viendo ahora, en algún momento esto podría poner en peligro la estabilidad del poder adquisitivo”, advierte Espinoza.

Anotó que lo que se pretende es una liberación completa para poder utilizar las reservas de oro, dado que claramente saben que hay un problema serio de iliquidez en divisas. El objetivo principal, según dijo, es liberar al BCB de la obligación de pasar por la Asamblea para hacer las operaciones con el oro.

El economista Mauricio Ríos García opinó que es una mala señal porque significa que el Gobierno no está pudiendo manejar ni siquiera los flujos. “No puede reconocer que el principal problema que tiene es un exceso de gasto ante que de falta de ingresos. Eso también se refleja en el desplome de la inversión extranjera directa, es decir, si el Gobierno tuviera algo para ofrecer no tendría que estar vendiendo las ‘joyas de la abuela’ para salvar el día”, manifestó.

Menos mal que las reservas en oro físico superan ligeramente el 50% de las reservas. No obstante, a su juicio, que se tenga que recurrirá a poder fondearse es una muy mala señal, incluso de corto plazo. “Si la recuperación económica de la que tanto alardean fuera real, pues todo mundo estaría invirtiendo en Bolivia y no llega ni un solo centavo de dólar para corroborar lo que el Gobierno dice”, expresó Ríos.

De acuerdo con el documento al que tuvo acceso EL DEBER, el proyecto de ley tiene dos objetivos: autorizar al Banco Central la realización de operaciones financieras internacionales con las reservas de oro y permitirle la compra de oro producido en el país.

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